Tiembla la niebla bajo los suelos
de un colchón que dormido suspira
de tanto miedo.
Palpitan las venas del transeúnte
mientras las cicatriz inestable del cuchillo
que en las manos del que en vela,
semilla de un cansancio aciago.
Suda, tiembla por su trabajo
Duerme y padece el sueño
del que no duerme.
Suda y sueña los
rostros
antes de que éstos
dejen el último suspiro.





Que fuerte descripción la del asesino.
Pero recordaba que se mata de tantas maneras, cuando provocas tanta desigualdad, cuando eres parte activa de tanta injusticia, cuando atentas contra la esperanza.
Transitamos por un sistema cuyos peores asesinos no muestran sus rostros despiadados y como tu dices, sudan y sueñan los rostros de sus víctimas antes de verles morir.
Un saludo cariñoso para ti
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CaTa