Tuve un sueño y
no fue casual
apareciste tú, quieta,
con las manos al sol
dibujando con tu cintura
algo parecido a una silueta
bailabas desnuda
con un atril
que compartía sueños.
Yo, quieto y tembloroso
seguí viendo tu cuerpo en danza
me parecías la silueta perdida de una joven
bella, frágil, y musicalmente sensual
el atril era yo, el sol era yo,
la cintura eras tú, y mi sueño
era solamente un sueño que no soñé.





qué lindo ser poeta para expresar en palabras cosas tan hermosas...
bueno, claro...
para eso están...
seguí compartiendo tus poemas con nosotros, los humanos mortales que no podemos escribirlos...
(los poetas son humanos inmortales... gracias!)
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¡Aguanten los librepensantes!