posía con-partida

Cuando nadie te ha dicho cómo vivir el exilio; lejos de tu sitio, lejos de donde los ángeles lloran por no estar en el cielo. Lejos de donde la fábula es parte de la vida. Lejos del sitio que les vio nacer, crecer, lejos de las plazas, las calles, lejos de tus hermanos, amigos, novias, amores platónicos de la infancia. 
 
Lejos de aquellos caminos destrozados por el tiempo. Lejos de los riachuelos, lejos de las cigarras, de las hormigas. Lejos de todo aquello que huele a recuerdos.
 
Cuando estas lejos de todo ello, lo único que se te ocurre es compartir los momentos difíciles con alguien y ese alguien puede ser el silencio o los mismos recuerdos. Recuerdos que lanzas al papel, los avientas en forma de palabras, de versos, que una vez escritos acarician a quien los leen y le ofrece otra imagen de alguien que vive deambulando en este exilio y no le queda más que  poemas con - partidos.

Personas en línea

En estos momentos hay 1 personas visitando "txanba"

Artículos recientes

Contenidos por fecha

lun mar mié jue vie sáb dom
30 1 2 3 4 5 6
7 8 9 10 11 12 13
14 15 16 17 18 19 20
21 22 23 24 25 26 27
28 29 30 31 1 2 3

Birmanía, la codicia de los Estados Unidos. ¿por qué?

Enviado por txanba el 14/05/2008 a las 10:40 AM

Medios de información "oficiales", de muchos países, se están haciendo eco de la mala gestión del Gobierno de la antigua Birmania con la catástrofe ocurrida hace unos día en ese País. Llama la atención, eso sí, la manera en que dichos medios abordan este tema como el ocurrido el año pasado, en el mismo país, con los monjes budistas. ¿Porqué?.

En este artículo que posteo y que encontré en Rebelión, da algunas claves para entender porque los usamericanos están empecinados en la antigua Birmania. Y es que donde hay recursos naturales que los gringos no controlan y explotan, ellos y sus empresas transnacionales, harán lo posible por controlar y hacerse garantes explotadores de los recursos, y si a esto se le añade un componente político, esto para los gringos se vuelve más apetitoso. Birmania se encuentra en una zona estratégica para los usamericanos.

A medida que China se convierte en un país emergente y cuando muchos analistas políticos y económicos auguran que dentro de unos años, China, será una potencia económica mundial de primer orden a tener en cuenta, la cosa cambia. Y es esto, de alguna manera, lo que incomoda a los estados Unidos. Estas son algunas de las claves que nos muestra y - nos desvela - el siguiente artículo.

¿Qué hay detrás de la campaña propagandística a favor de la intervención internacional en Birmania?

Peter Symonds
Global Research
Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández

La catástrofe sobrevenida sobre el pueblo birmano a causa del Ciclón Nargis está provocando una extraordinaria campaña por parte de EEUU y sus potencias aliadas, al igual que en los medios internacionales, para exigir que la junta militar abra sus fronteras a la ayuda y a los trabajadores encargados de repartirla, así como a la aviación militar, tropas y buques de guerra estadounidenses. Se trata de conseguir, una vez más, que la opinión pública se vuelque en una presión incesante de condena al régimen birmano por sus inadecuados esfuerzos a la hora de proporcionar ayuda, por su aislamiento y negativa a aceptar la ayuda internacional, especialmente la de Estados Unidos.

Uno debería hacer inmediatamente una pausa y ponerse a recordar los resultados de similares ejercicios “humanitarios”. En 1999, EEUU y sus aliados explotaron y aprovecharon la dramática situación de los refugiados kosovares para emprender la guerra contra Serbia, transformando la provincia en un protectorado de la OTAN donde se llevó a cabo una gran “limpieza” de su minoría serbia. Ese mismo año, Australia, con el apoyo de EEUU, utilizó la violencia de las milicias apoyadas por Indonesia para justificar una intervención militar en Timor Este e instalar allí un régimen muy comprensivo con los intereses estratégicos y económicos de Canberra. Casi una década después, las poblaciones locales de ambos países continúan viviendo en condiciones atroces, sin haber podido satisfacer ninguna de sus necesidades fundamentales.

No cabe duda que la pasada semana sobrevino una inmensa tragedia social. Las cifras oficiales birmanas indican que el número de muertos y desaparecidos supera los 60.000. Los funcionarios de Naciones Unidas estiman que el número de víctimas sobrepasa las 100.000 y la cifra de personas gravemente afectadas por el ciclón es de casi dos millones. Gran parte del enorme delta del Irrawaddy ha quedado devastado por la oleada de tormentas avivadas por el Ciclón Nargis, que inundaron todas las tierras bajas. Ciudades y pueblos enteros han sido arrasados, dejando escenas que recuerdan la destrucción que en diciembre de 2004 produjo el tsunami que se abatió sobre las costas de Indonesia, Sri Lanka, India y Tailandia.

Es asimismo verdad que la junta birmana es un régimen brutal que ha matado una y otra vez a quienes se manifestaban contra el gobierno con tal de seguir manteniendo su propio poder y privilegios. Sus esfuerzos de acudir al rescate se han visto claramente obstaculizados no sólo por el atraso en el que se encuentra el país, sino también por la cruel indiferencia del régimen ante la grave situación del pueblo birmano. Ante la campaña actual de los medios de comunicación, uno debería aproximarse con gran cautela a toda la información ofrecida en esas noticias. Por desgracia, tenemos bastante claro que la conducta habitual hacia la inmensa mayoría de las víctimas de los ciclones es la del abandono y el pensamiento de “que se las arreglen como puedan”, como hicieron los gobiernos de los países más afectados con los supervivientes del tsunami de 2004.

No obstante, nadie debería conceder mucha credibilidad a las protestas de preocupación manifestadas por la administración Bush y sus aliados. La Secretaria de Estado Condoleeza Rice insistió el miércoles pasado en que la ayuda de Washington ante el ciclón no estaba motivada por “un objetivo político” sino por un “asunto de crisis humanitaria”. “Lo que cabe esperar es que el gobierno birmano permita que la comunidad internacional ayude a su pueblo”, declaró Rice.

En realidad, toda la ayuda estadounidense va siempre acompañada de resortes políticos. La administración Bush ha ofrecido una irrisoria cantidad de 3,5 millones de dólares de ayuda financiera aunque no deja de presionar para que entren los funcionarios estadounidenses, los trabajadores de la ayuda humanitaria y el personal militar que controla las operaciones de emergencia en vez de intentar que sean las autoridades birmanas quienes lleven a cabo dichas operaciones. Paradójicamente, y al mismo tiempo, los EEUU y sus aliados siguen manteniendo unas sanciones contra el régimen birmano que han agravado las dificultades económicas del país. En la semana anterior al ciclón, la administración Bush intensificó las prohibiciones sobre el comercio, la inversión y la congelación de activos, todo lo cual sigue en pie, excepto una leve suavización de las restricciones para la ayuda financiera.

El Ministro francés de Asuntos Exteriores, Bernard Kouchner, sugirió el miércoles que se reuniera el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas para invocar su “responsabilidad a la hora de proteger” y anular la soberanía nacional birmana para poder entregar la ayuda internacional, con o sin la aprobación de la junta. La resolución propugnando “la responsabilidad de proteger”, que tiene una historia que se retrotrae a la guerra de la OTAN contra Yugoslavia de 1999, se aprobó en 2006 como instrumento para que las principales potencias pudieran justificar sus agresiones militares bajo la excusa de prevenir “el genocidio, la guerra, la limpieza étnica y los crímenes contra la humanidad”. La sugerencia de Kouchner serviría para extender el ámbito de cobertura de esas intervenciones a los desastres naturales como el del Ciclón Nargis.

Washington ha apoyado públicamente ya los comentarios de Kouchner, aunque la sugerencia se está discutiendo claramente dentro de la administración. El Embajador estadounidense ante las Naciones Unidas, Zalmay Jalilzad, declaró que la mayoría de los gobiernos se sentían “indignados” por la lentitud del régimen birmano en aceptar la ayuda internacional. Aludiendo a las potencias del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, añadió: “Un gobierno ha de ser responsable de proteger a su propio pueblo, de proporcionar a su pueblo lo que necesite… No implica problema alguno aceptar la oferta hecha por la comunidad internacional”.

El Director de la Oficina de EEUU para la Asistencia en Desastres en el Exterior, Ky Luu, fue más explícito. Indicó que el lanzamiento de ayuda por aviones militares estadounidenses era una de las opciones a considerar si la junta seguía rechazando la ayuda estadounidense. Cuatro buques de guerra están ya dirigiéndose hacia Birmania y helicópteros de la Marina y aviones de carga de las Fuerzas Aéreas han aterrizado ya en la vecina Tailandia. El Secretario de Defensa, Robert Gates, comentó que no podía imaginar una intervención militar sin permiso birmano. El portavoz del Departamento de Defensa, Bryan Whitman, señaló: “Si no se te ha requerido ni solicitado tu ayuda, eso se considera invasión”. No obstante, está claro que se están discutiendo intensamente tanto la opción militar como sus ramificaciones políticas.

 

Seguir leyendo en Rebelión: ¿Qué hay detrás de la campaña...

 







Suscribirse a los comentarios de este artículo en RSS

Navegación guiada

Contenidos más leídos

Lo más leído escrito desde 05-06-2008

Comentarios recientes

.main-body-content{ padding:0 10px 0 10px; vertical-align:top; } .content-body { color: #333; background: #fff; width: 410px; padding: 0 10px 0 10px; font: 12px/20px Arial, Helvetica, sans-serif; } Con esto le quitamos el borde a las imágenes de los artículos .content-body img { border: none; padding:4px; }